Digital Foundry ha publicado un análisis técnico del remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time para Nintendo Switch 2, en el que examina la resolución, la calidad de imagen y el rendimiento. El juego funciona con una resolución variable de 1080p a 1440p cuando está conectado a una base, mientras que en modo portátil la resolución oscila entre 720p y 1080p.

El modo portátil también utiliza algunos ajustes gráficos reducidos, como una distancia de dibujado más corta y texturas de menor calidad. A pesar de esos cambios, Digital Foundry describe la imagen como nítida y visualmente atractiva.

Según el análisis, Nintendo parece utilizar FSR en lugar de DLSS para el escalado de imagen. Esto puede provocar parpadeos y fluctuaciones visuales en algunos elementos, una de las pocas áreas del remake que, según el análisis, podrían mejorarse.

El rendimiento es uno de sus puntos fuertes: el juego mantiene los 60 FPS con mucha regularidad, aunque pueden producirse pequeños tirones durante algunas secuencias de carga. La versión original para Nintendo 64 funcionaba a 20 FPS, mientras que la versión para Nintendo 3DS alcanzaba los 30 FPS.

Fuentes: Nintenderos.