La novena y última entrega de una serie que vuelve a recorrer las mazmorras de Zelda: Ocarina of Time se centra en el interior del castillo de Ganon y lleva a su desafío final el viaje que comenzó en el Gran Árbol Deku y pasó por el Templo del Espíritu. El autor describe el castillo como una mazmorra compacta pero completa, con una llave del jefe, salas de puzles distintivas, un combate final y un objeto único.
Las salas del castillo retoman mecánicas de templos anteriores sin limitarse a repetir su distribución. Al autor le gusta especialmente la sala inspirada en el Templo del Espíritu, aunque recuerda que, en una partida anterior, un túnel oculto que la Lente de la Verdad revelaba hizo que la sala de la Luz resultara inquietante. Después, la secuencia pasa de los puzles al combate y aumenta la tensión mientras Link asciende hacia el piso final.
En la cima, la interpretación de Ganondorf en el órgano, con la princesa Zelda flotando cerca, sigue siendo un momento memorable para el autor. El primer combate le pareció menos difícil de lo esperado, pero describió la pelea posterior contra Ganon como un emocionante desenlace. En esta partida, el Martillo Megatón resolvió buena parte del combate antes de que Link recuperara la Espada Maestra para asestar el golpe final.
El artículo también reflexiona sobre el final y su efecto emocional, incluida la huida final del castillo derrumbándose y los créditos acompañados por la nana de Zelda. De cara a volver a jugar al título en Switch 2, el autor considera que el castillo es una vuelta triunfal apropiada para la aventura, aunque señala que el enfrentamiento final le pareció menos intenso de lo que recordaba.
Fuentes: Nintendo Life.
